
*Foto: una producción monstruosa tomando lectura de otra producción monstruosa y demoníaca: el contador de la luz.
la bestia enjaulada empieza a estar enfurecida
*Foto: una producción monstruosa tomando lectura de otra producción monstruosa y demoníaca: el contador de la luz.
Y sin embargo a mi las paredes vacías me dan sensación de provisionalidad, de impersonalidad. Ángulos rectos, aristas cortantes. Cuando vine a vivir al Arca de Noé tarde muy poco en llenar las paredes de fotos (no de delfines, eso es pasarse); era mi manera de apropiarme de ese espacio.
Y aún así, si cualquier tío de dos milenios atrás levantara la cabeza, le parecería tan incomprensible, desnuda y inacabada mi pared blanca con fotos como si estuviera viviendo entre paredes de ladrillo sin enyesar.
Hoy me duele más el espíritu que la rodilla. El pobre ha tenido una caida análoga a la mía de hace unos días: avanzaba feliz a gran velocidad y alguien lo ha hecho tropezar a traición. Ha recuperado la calma tras el susto del golpe, pero queda el disgusto de la caida, la desconfianza porque esto puede volver a ocurrir y el dolor de una herida pequeña pero de las que no se cierran en pocos días.
Yo necesito vacaciones, pero como no puedo hacerlas (me tomaré la revancha en octubre) en su defecto necesito que todos los demás se vayan ya de vacaciones y me quede dueña y señora del aire acondicionado, que no me den más trabajo ni tenga que contestar el teléfono ni baje al comedor y descubra que todos los cuchillos están ocupados. IROS, JODERRR!!
No me envidies; ya queda muy poco para que tú estés muy ocupada perdiendo el tiempo.
Mucha mucha suerte.
No conozco el significado exacto de esta fiesta en concreto. Creo que es algo relacionado con la Eucaristía, aunque lo del huevo por ahí pululando como símbolo del retorno es un culto antediluviano. Sea como sea, la sola mención de Corpus me remite al fresco de las plazas de los pueblos, con densas enramadas verdes que rebajan la temperatura un par de grados y un montón de personas absortas y con la mente en blanco mirando un huevo saltironejant sobre un chorro de agua de caudal uniforme. No se qué tiene el show éste, pero ver el huevo danzando al son de la música del agua es un espectáculo absolutamente hipnótico.
Educada en la concepción de que la belleza es simétrica, intuyo que la decadencia física no es ni una cosa ni la otra. Ni bella ni simétrica.
Por la mañana un poco de confusión con un compañero, le estaba explicando algo de mandar un fax (en inglés) sobre un tema que nos implica a los dos.
Mientras apretujaba la barrera de trapos de color indefinido me preguntaba si debería alegrarme.
Foto: la danesa jugueteando con el arayes de queso en pleno ataque de vértigo
Qué descubrimiento el de la panela. A los 31 años se está abriendo todo un mundo ante mi. Reniego del azúcar blanco, que sólo sabe a eso, a azúcar. Un sabor plano, que acaso no es ni sabor; sólo es una sustancia que activa en las papilas gustativas la sensación de dulzor, pero ahí acaba todo. La miel de castaño, la panela o el jarabe de arce, con sus delicados y múltiples matices, además de endulzar saben a algo más.
-Maria...pffff...once again??? this is paja latina!!!!
Además de caracterizarse por la austeridad, parece que tienen unas costumbres menos ceremoniosas y acartonadas, y más amables con los feligreses. Una de las situaciones más surrealistas que he vivido fue tomar un te humeante y un waffle en una cafetería montada en el interior de la catedral de Haarlem. De pequeña fui a una escuela de monjas; sospecho que por este motivo me sentía incómoda (¿hereje?) y divertida a la vez, mordisqueando una galleta y sorbiendo un te con todo el descaro bajo el crucero. A veces para tener sensaciones nuevas no es necesario cambiar de continente, ni siquiera ir más allá de 2 horas en avión.
No puedo evitar fantasear sobre cómo sería mi vida si alguien me esperara en casa después de correr. Es un caso hipotético y muy, muy remoto porque hay tantas probabilidades de que yo vaya a hacer footing como de que de repente la fuerza de la gravedad desaparezca y todos empecemos a levitar. Bueno, a lo que iba, entraría a casa sudorosa y sin aliento y me iría directa a la ducha, ¿mientras la persona con la que vivo me prepara la cena? salir en albornoz, ponerme el pijama mientras me espera sobre la mesa un plato humeante de huevos estrellados...o unos libritos de lomo crujientes...(aunque imagino que quien sale a patear asfalto luego cena una crema de verduras o cosas de esas sanas que a mi me dejan con pena el estómago). Pensaba en esto cuando ya he llegado a casa. La casa estaba oscura y me esperaban en la mesa los platos de la cena de anoche, vacíos.
Me cuesta imaginar que un día haya alguien esperándome en casa.
(de l'Almanac del Cordill)